lunes, 19 de septiembre de 2011

Las cajas de coleccionista de Pink Floyd ¿Quién da más?

Las viejas bandas de rock se resisten a entrar en el nuevo modelo de mercado de la música, basado sobre todo en la presencia de sus discos en plataformas de internet como Itunes, Spotify o Grooveshark. Son conocedores de que la venta de discos seguirá siendo durante un tiempo su fuente principal de cuantiosos ingresos, pero empiezan a tener que idear nuevas fórmulas que les permitan adaptarse a esta nueva situación de la industria musical.

Pink floyd es un ejemplo de ello. A partir de otoño de 2011, pondrá en circulación una variada gama de recopilatorios y cajas de coleccionista ideadas para estar al alcance de todo tipo de bolsillos.



En septiembre se lanzarán las Discovery editions, que contienen remasterizaciones de los 14 larga duración de la banda, realizadas por el prestigioso James Guthrie. Le seguirá la colección Experience editions, compuesta por tres discos con rarezas, directos y alguna curiosidad aún inédita. A su vez, estos tres discos estarán disponibles también en la colección Inmersion: cajas que costarán más de cien euros y que contendrán bufandas inspiradas por las portadas y material audiovisual en CD y DVD.

Es decir, los majestuosos británicos vuelven a vender el material que ya han comprado sus fans en innumerables ocasiones, pero esta vez usando el anzuelo de las grabaciones inéditas y de las aportaciones audiovisuales de los DVD que contienen.

Como dicen en El País: «Las razones para semejante oleada de lanzamientos son varias y reveladoras de la mentalidad dominante entre la aristocracia del rock. Esencialmente, sienten que se les acaba el tiempo. [...] Saben que su modelo de negocio -la venta de música en soportes físicos- está en peligro: quizás en pocos años haya desaparecido la infraestructura que convirtió los discos cumbre de Pink Floyd en fabulosas minas de oro».

Y es que la venta de discos está cayendo en picado porque el modelo de negocio musical ha cambiado radicalmente en los últimos años. ¿Quién da más? Preparado queda, pues, el bazar de Pink Floyd.

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